Según las estimaciones para el 2016, en Carolina del Norte viven cerca de 10 millones de personas. En diciembre de 2016, el Departamento Agropecuario de los Estados Unidos (USDA) informó que había cerca de 9.3 millones de cerdos, principalmente en granjas de la región sureste del estado. Y esto es un gran problema tanto para los seres humanos como para los cerdos.
Los cerdos explotados en la industria de la carne padecen mutilaciones y otras prácticas crueles. Durante toda su vida, las cerdas madre están confinadas en pequeñas jaulas de metal apenas más grandes que su cuerpo, lo que les impide voltearse o incluso acostarse cómodamente.
A los cerdos machos les arrancan los testículos mientras están completamente conscientes y no les proporcionan analgésicos. A veces sufren de hernias en los intestinos debido a procedimientos fallidos de castración. También les cortan la cola de forma dolorosa.
Los cerditos bebés que no crecen lo suficientemente rápido son asesinados a golpes o azotados contra el piso de concreto. Estas prácticas extremadamente crueles son estándar en la industria de la carne.
Mira.
La explotación de cerdos es una de las industrias más rentables de Carolina del Norte. ¿Pero, a qué costo? Aparte de la crueldad, las granjas de cerdos producen casi 10 mil millones de galones de heces y orina cada año, suficiente para llenar 15,000 piscinas olímpicas. Según North Carolina Riverkeepers & Waterkeeper Alliance, los cerdos producen casi 10 veces más heces que los seres humanos. Esto significa que una granja con 5,000 cerdos produce los mismos residuos que las principales ciudades de Carolina del Norte.
La mayoría de estos residuos se almacenan en grandes lagunas al aire libre, que se convierten en fuente de bacterias. Los agricultores suelen rociar en los campos este residuo cargado de bacterias.
Este aire tóxico ha enfermado a quienes viven cerca de las granjas, causándoles dolor de cabeza y de estómago, tos excesiva, ojos llorosos y náuseas.
Mira las imágenes obtenidas por un dron que sobrevoló una laguna del estiércol de Carolina del Norte.
Desafortunadamente, la mayoría de las granjas industriales operan en comunidades habitadas por minorías y familias de bajos ingresos para quienes mudarse no siempre es una opción. Los residentes se sienten impotentes y a menudo sufren de ansiedad y depresión.
Tú puedes ayudar a las personas y los animales en Carolina del Norte dejando de apoyar a la industria de la carne.
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