Un artículo publicado en Wall Street Journal informa que un grupo de investigadores está trabajando para descifrar el lenguaje de los pollos. ¿La razón? Determinar cuándo los pollos están estresados, tristes o enfermos.
Según el artículo, la idea de esta investigación es beneficiar a las empresas criadoras de pollo, que pierden dinero cuando las aves se enferman o están incómodas. Por ejemplo, las aves afectadas por calor, frío o enfermedad no comen tan bien ni engordan tan rápido como aquellas saludables y contentas. Con el software desarrollado por los investigadores se podría saber el estado anímico de las aves según los sonidos que emitan y así se actuaría rápidamente ajustando la temperatura de las instalaciones donde las tienen o se trataría a las aves enfermas.
Es maravilloso que esta nueva información sea utilizada para mejorar un poco la vida de las aves obligadas a soportar las horribles condiciones de las granjas industriales. Sin embargo, mientras este tipo de instalaciones siga existiendo, las aves y otros animales seguirán siendo tratados como simples máquinas para producir ganancias y el abuso y la crueldad contra ellos persistirá.
Lo mejor que podemos hacer para mantener a los pollos y otros animales a salvo y felices es dejarlos fuera de nuestro plato.
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