Las granjas industriales no sólo son caldo de cultivo de un abuso animal inconcebible, sino también son a menudo sitios de violaciones de las normas de inocuidad alimentaria que pueden enfermar a los consumidores.
Y parece que las cosas van de mal en peor. Salon informa que el “Departamento de Agricultura de los Estados Unidos está probando un nuevo programa piloto de inspección de la carne de cerdo que prevé la aceleración de líneas y una reducción de los inspectores gubernamentales… quienes ahora están hablando públicamente en contra de éste.”
Uno de los inspectores observa que el asunto “no es si la gente va o no a comer mierda. Lo van a hacer, la pregunta es ¿cuánta?”
Cerca de 20 inspectores del USDA están trabajando en este programa piloto. Al menos cuatro se han pronunciado en contra de un aumento de las velocidades de línea y dicen que el programa ofrece a la industria de la carne demasiado control, al otorgar la tarea de detección de contaminantes a los empleados. No sólo estos empleados están inadecuadamente capacitados, también carecen de las protecciones legales para hablar libremente acerca de los problemas de inocuidad.
“Los empleados de la empresa que he conocido personalmente condenan los productos de la planta y luego intentan colar esos productos o cadáveres cuando me doy la vuelta”, dice un inspector.
Investigaciones encubiertas realizadas por Mercy For Animals han documentado las condiciones insalubres y el manejo atroz a los que son sometidos los animales de granja. En estos ambientes extremos, la crueldad hacia los animales y los riesgos para la salud humana proliferan.
Por suerte, ya hay empresas que producen deliciosas carnes a base de plantas que son inocuas y tienen un sabor increíble.
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