Cada vez son más las personas que toman conciencia sobre lo que sucede con los animales dentro de las granjas industriales. Investigaciones encubiertas como aquellas realizadas por Mercy For Animals y otros grupos de defensa de los animales sacan a la luz la crueldad inherente a la producción de carne, huevos y lácteos. Luego de enterarse de lo que sucede, la mayoría de las personas no dudan en mostrar su desapruebo por los métodos crueles utilizados para matar a los animales, y mientras algunos deciden dejar de apoyar a estas industrias, otros piden formas más “humanitarias” de matar a los animales.
¿Es realmente posible encontrar una mejor forma para matarlos? Lee a continuación algunas de las maneras en las que estos animales mueren para conocer la respuesta.
Este es uno de los métodos más comunes para matar a vacas, cerdos y otros mamíferos, aunque peces de gran tamaño también sufren este destino. En ocasiones, hacen falta varias cuchilladas para poder matar al animal. Los trabajadores suelen amarrar a los animales o son sujetados por maquinaria u otras personas, ya que ellos son capaces de darse cuenta que están a punto de ser asesinados e intentan escapar el filo del cuchillo.
Este método es frecuentemente usado con aves y peces y la manera de hacerlo puede ser tan cruel como pisar la cabeza de una gallina consciente mientras jalan de sus patas hasta que su cabeza se desprenda de su cuerpo.
En casos en los que necesitan deshacerse de un grupo de animales como cerdos y pollos, a veces sencillamente cavan un pozo en la tierra, avientan a los animales y los sepultan vivos. En ocasiones, meten a animales pequeños
en bolsas de plástico hasta que mueren de asfixia.
Las cámaras de dióxido de carbono para matar cerdos han sido denominadas como uno de los métodos más humanitarios para matar animales. Basta
con ver el procedimiento una sola vez para pensar lo contrario. Los cerdos son hacinados en pequeñas jaulas donde serán rociados con dióxido de carbono, lo que les causará una sensación similar a ahogarse al mismo tiempo que sienten sus ojos, garganta y pulmones arder. En sus últimos segundos de vida los cerdos lloran y se sacuden violentamente ya que el gas los quema desde sus entrañas.
4. Degollados
Este método es usado en la mayoría de los animales explotados como alimento. Los animales son colocados en
líneas de procesamiento donde son suspendidos dolorosamente de sus patas traseras y posteriormente son degollados, ya sea por trabajadores o por una cuchilla automática.

Los pollitos machos no representan ganancias para la industria del huevo ni son considerados “rentables” para la producción de carne, así que los arrojan dentro de máquinas que los
trituran vivos y alimentan a otros animales con sus restos.
¿Y qué hay de la anestesia?
Incluso en los países donde existen regulaciones que exigen algún tipo de aturdimiento, con frecuencia se asesinan animales plenamente conscientes, ya sea por error humano o por
crueldad de los trabajadores. La cantidad de animales asesinados en granjas industriales
es gigantesca, y el nivel de producción esperado hace que se vuelva imposible asegurarse que cada uno de los animales sean aturdidos correctamente. Aún así, los métodos que utilizan para “desensibilizarlos” son extremadamente crueles y les causan mucho dolor.
Las aves colocadas en las líneas de procesamiento pasan por una pequeña piscina de agua electrificada que debería dejarlas inconscientes, sin embargo aquellas que no sean lo suficientemente altas o que estén moviéndose y no toquen el agua, estarán
completamente conscientes cuando las maten.
A los mamíferos les colocan
varas metálicas en los ojos y luego los electrocutan, esto los deja ciegos y en muchas ocasiones hace falta más de una descarga para que queden inconscientes, por lo que muchos de estos animales son asesinados cuando aún pueden sentir dolor.
Algunos mamíferos reciben
un disparo en la cabeza con una pistola de pernos con el propósito de dejarles inconscientes. Estas balas pueden destruir parte del cerebro de los animales.
En muchas ocasiones, los trabajadores fallan al apuntar y se requiere más de un disparo para tumbarlos al piso, por lo que muchos de estos animales aún
están conscientes cuando los matan.
Los animales confinados en granjas necesitan nuestra ayuda